En esta ocasión nos trasladamos a Austria, país que dio origen a los Croissant, pero es en Francia donde alcanzan su máxima expresión. La receta tradicional francesa utiliza ingredientes cuidadosamente seleccionados: poolish, harina fuerte, mantequilla derretida y una mezcla de leche. Esta combinación única crea la masa dulce y crujiente que todos conocemos y amamos.
En algunos países es tradición comer croissants cada mañana para el desayuno, así como servirlos con otras bebidas como el café o el té. En otros casos, los croissants se compran en pastelerías o se preparan en casa con masa de hojaldre fermentado, para después rellenarlos con diferentes ingredientes.
No importa si está horneado o no, el croissant siempre es una delicia que se disfruta en todo el mundo.
Ingredientes
1⁄2 masa de hojaldre
fermentado
Barniz
1 huevo batido
Preparación
Con la masa de hojaldre fermentado, estirar un
rectángulo de 20cmx 40 cm aproximadamente y
marcas triángulos de 10cmx20cm.
1. Antes de enrollar los croissants hacer un corte de
1,5 cm en la base de cada triángulo.
2. Comenzar a enrollar los triángulos de masa desde
la base del triángulo de masa desde la base del
triángulo hasta el vértice y colocar sobre una
bandeja forrada con papel de hornear.
3. Colocar los croissants con la punta del vértice en
contacto con la bandeja para evitar que se nos
desenrollen al fermentar.
4. Dejar que los croissants fermenten durante al
menos 1 hora en un lugar cálido.
5. Barnizar los croissants con huevo batido y llevar al
horno precalentado a 180oC durante 15 o 20
minutos o hasta que están bien dorados por todas
partes.
6.Dejar que se enfríen sobre una rejilla.
Notas
1. El tiempo de leudado dependerá del tamaño de
los croissant, ten en cuenta que debe doblar su
tamaño.

